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Cómo mejorar la autonomía en los niños y los adolescentes


La falta de autonomía de los niños y adolescentes es un problema que puede afectar a su desarrollo y a las relaciones familiares. Descubre cómo puedes mejorar la autonomía de un niño con este artículo.



Índice del artículo

(Si tienes prisa puedes ir directamente al punto que más te interese, aunque te recomendamos leértelo todo)


- Los 3 tipos de falta de autonomía

- Problemas en la relación con los hijos

- Problemas con la pareja

- ¿Por qué se produce esta falta de autonomía?

- Ejemplos

- ¿Cómo lo resuelvo? -> Ejercicio práctico



Los 3 tipos de falta de autonomía


Lo primero que debemos tener en cuenta es que existen 3 tipos de falta de autonomía, es importante que averigües cual es el que más se adecua al caso que quieres resolver:



- Falta de Iniciativa: A los niños y niñas con este problema de autonomía les cuesta mucho arrancar y no suelen responsabilizarse de sus tareas. Como padres o educadores tenemos que estar siempre encima suyo para que hagan las cosas "venga, haz los deberes, haz la cama, ponte a estudiar, recoge tu habitación...va, va, va..." Si no se lo dices nunca harían nada que no les gustara.


Este tipo de falta de autonomía comporta que nos sintamos como una "Madre policía", que tiene que estar siempre detrás de su hijo para que cumpla con sus obligaciones.



- No ser resolutivo: En este caso no es que no "se pongan" a hacer las cosas, sino que son niños o adolescentes que sienten que ellos solos no pueden, y a la mínima tiran la toalla y te piden que les ayudes. Cuando son más pequeños necesitan ayuda para atarse los zapatos, luego para estudiar... Siempre tienen dudas, se frustran fácilmente y demandan que estés con él o con ella para terminar las cosas.


Este tipo de falta de autonomía del niño comporta que nos sintamos como un "profesor particular o un asistente personal" Acabas siempre a su servicio haciéndole los deberes, estudiando con él, preparándole la merienda o llevándole al colegio a una edad en la que ya no tocaría.



- Dependencia emocional: Son los niños que nunca quieren estar solos y son muy demandantes de cariño y atención. Siempre quieren ser los protagonistas y necesitan ser estimulados las 24 horas. Este vínculo de apego puede ser con el padre, con la madre o incluso con los abuelos. -


Este tipo de falta de autonomía comporta que nos sintamos como un "canguro" (el animal), porque parece que el niño o niña no se desenganche nunca de ti y tienes que estar siempre jugando con él o prestándole atención.



Problemas en la relación con los hijos


En cualquiera de los 3 casos de falta de autonomía que hemos explicado, nos encontramos ante situaciones se salen de la “función” que tenemos como padres o madres. Es importante entender que nunca deberíamos sentirnos cómo ninguna de estas figuras, porque tener estos roles “pasa factura”. Como padre quizás al principio lo asumes, pero llega un momento que “te quemas” y empiezan a suceder cosas negativas que pueden afectar a la relación entre el niño y los padres.


Tener que estar siempre excesivamente pendiente de tu hijo te saca de quicio, te irrita, te absorbe, te agota, no te deja tranquila y te produce un desgaste personal (físico, mental y emocional). Cuando sucede con un niño pequeño de 5 años creemos que todo cambiará cuando el niño se haga mayor... lo relacionamos con la falta de madurez. Pero van pasando los años y esto no se resuelve, sino que va a más. El desgaste físico y mental y la mala relación cada vez van a peor. Puede ser que se produzcan discusiones o batallas constantes o que vivas con la sensación de que no te puedes fiar de él y no le puedes dejar solo...


Además, muchas veces nos frustra el hecho de pensar que nunca nos hubiéramos imaginado que viviríamos este tipo de relación con nuestros hijos e incluso puede que nos sintamos mal por ello. (Un apunte importante: cómo siempre decimos, la culpa de que se produzcan este tipo de situaciones no es nunca nuestra como madres o padres ya que nadie nos ha enseñado ni educación emocional ni a ser padres, así que no debemos sentirnos culpables, aunque sí que será nuestra responsabilidad buscar soluciones)


Si crees que ya te encuentras en este punto que acabamos de comentar o que te podría suceder en el futuro, te recomendamos que te inscribas al próximo taller online de la Escuela de madres y padres de nuestra academia en el que trabajaremos más profundamente cómo desarrollar la autonomía en los niños para que puedas mejorar vuestra situación actual. Puedes ver más información sobre el taller en este enlace:


Taller para mejorar la autonomía de los niños



Problemas en la relación con la pareja


Además, el clima de tensión, estrés, ansiedad, enfados, discusiones y castigos que puede ocasionar a la larga un caso de falta de autonomía infantil también es muy probable que acabe afectando a la pareja. A la relación entre el padre y la madre.


Para estar bien con nuestra pareja necesitamos momentos en los que estemos disponibles para el otro. Para ello necesitamos estar descansados (física y mentalmente). Relajados, no estresados ni agobiados. Necesitamos estar bien emocionalmente y no sentirnos tristes o acorralados. Necesitamos cierto equilibrio.


Pero el desgaste que te puede producir tener un hijo dependiente rompe este equilibrio personal. El niño acaba siendo muy absorbente, acaba siendo el monotema de casa y acaba siendo como un trabajo más. Otro problema para resolver pero que nunca acaba y no se resuelve. Esto hace que la madre y el padre nunca tengan su espacio y no se encuentren. Además, también se pueden generar distintas perspectivas sobre cómo resolver la situación que nos pueden llevar a enfados y discusiones.