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El mejor consejo para mejorar la comunicación con tu hijo/a

Actualizado: hace 6 días

Mantener una buena comunicación con nuestros hijos es clave para que puedan expresar sus emociones y se sientan apoyados. En este artículo te explicamos el mejor consejo para conseguirlo.



¿Quieres ir directo al grano? Te ponemos un índice para que vayas directo a la parte que te interesa, aunque te recomendamos que te lo leas todo si quieres entenderlo todo de verdad.


- Los problemas de comunicación con nuestros hijos

- Las emociones negativas en nuestras sociedad

- Un espacio seguro

- ¿Por qué aparecen los problemas de comunicación entre padres e hijos?

- El principio de bienvenida

- El ejercicio práctico para mejorar la comunicación con tu hijo/a


Los problemas de comunicación con nuestros hijos


¿Sucede alguna de estas 3 cosas en tu familia?


- Tu hijo/a no se expresa, es muy hermético, no cuenta nada (ni lo cotidiano ni cosas personales)

- Tenéis mala comunicación (hace mucho tiempo que discutís, no se puede hablar con él o ella porque a la mínima se lo toma todo cómo algo personal o, no te escucha o, no te hace caso o te ignora...

- Notas que no hay conexión entre vosotros. Hay algo entre tú y tu hijo/a que os separa. Algo que no fluye. No os entendéis o notas que estáis distanciados.


Si te encuentras en alguna de estas situaciones o en varias de ellas a la vez, que sepas que no eres la única persona, pues el problema de comunicación con los hijos/as es un tema muy recurrente entre las familias.


Llegados a este punto debemos tener en cuenta 2 cosas muy importantes:


1) No se ha llegado a este punto de forma automática ni de golpe. La mala comunicación es una consecuencia de algo más. Deberemos descubrir qué es exactamente lo que nos ha llevado hasta aquí. (Ahora lo veremos)


2) Resolver esta situación es clave porque sin una buena comunicación no se puede resolver ningún conflicto, y los problemas irán siempre a peor hasta que no pongamos una solución.





Las emociones negativas en nuestra sociedad


Antes de seguir, para poder entender bien el consejo que te daremos, tenemos que hacer un pequeño paréntesis muy importante... Resulta que a las personas de nuestra sociedad no nos gustan las emociones negativas. Las rechazamos, las despreciamos, las tapamos y las censuramos. Cuando una persona está llorando, lo primero que le decimos es "No llores". Cuando alguien está enfadado o triste, le intentamos quitar hierro al asunto para que vuelva a un estado positivo y nos sintamos todos más tranquilos.


Actuamos así porque es nuestra cultura. Así nos han educado y así se ha transmitido de padres a hijos. De hecho, frases como "Los niños o los hombres no lloran" dan buena fe de ello.


El problema de esta forma de pensar y actuar es que de las 307 emociones que sentimos los humanos (Según el proyecto "Universo de Emociones" liderado por Eduard Punset) casi el 70% son negativas (tristeza, rabia, aburrimiento, decepción, miedo, vergüenza) y solo un 30% son positivas. ¡Esto comporta que esté mal que expresemos el 70% de lo que sentimos!


Este boicot social que hace que no podamos expresar libremente nuestras emociones negativas hace que nos las traguemos. Eso comporta que no podamos gestionarlas correctamente y puede que se queden "enquistadas" dentro de nosotros. Y esto es más serio de lo que parece. Porque una emoción negativa no resuelta puede acabar generando una herida emocional que marque nuestra manera de pensar y nuestro comportamiento para siempre.


Y ahora te preguntarás... y qué tiene que ver esto con la comunicación con mi hijo/a? Pues mucho más de lo que parece...



Un espacio seguro


Nuestros hijos e hijas, como todas las personas y cómo tuvimos nosotros en su momento y tenemos aún ahora, tienen muchas necesidades. Físicas y emocionales.


Una de ellas, la que más nos interesa ahora mismo, es la de sentirse importantes y reconocidos.


Los niños y niñas o adolescentes necesitan poder expresarse y sentir que sus preocupaciones y sus problemas son importantes para alguien más que para ellos mismos. Necesitan que nosotros, cómo padres, los escuchemos y les comprendamos. Que tengamos tiempo, una atención y un interés real por su vida y sus sentimientos.


"Los niños necesitan que su hogar y su familia sea

un espacio seguro donde poder expresarse"


Este espacio seguro se compone básicamente de dos cosas que debemos poder ofrecerles:


1) Que sientan que en su casa no están censuradas las emociones negativas y las puedan expresar sin tapujos


2) Debe haber alguien disponible, con tiempo, para que se lo dedique de forma real


Hay más características que promueven un espacio seguro, pero estos serían los más importantes y en los que deberíamos centrarnos si queremos conseguir que todos los integrantes de nuestra familia se sientan apoyados por el resto.




¿Por qué aparecen los problemas de comunicación entre padres e hijos?


Aparecen básicamente porqué en algún momento el niño, niña o adolescente ha sentido que su familia no le ofrecía un "espacio seguro" en el que expresarse.


O bien no se le ha hecho suficiente caso, o bien se ha restado importancia a sus preocupaciones, o incluso se le ha reñido o criticado por expresar emociones negativas (llorar, enfadarse, desmotivarse...)


Muchas veces, sobre todo en una sociedad estresada y sobresaturada de faena y preocupaciones como la nuestra, lo que sucede también es que sencillamente los padres y madres no tenemos tiempo para escucharlos. O quizás ya estamos muy cansados para dejar que nuestros hijos se expresen todo lo que necesiten y que nosotros les prestemos toda la atención que requieren.


Pueden ser muchas cosas, pero al final, se resume en que ha sentido que sus emociones y sentimientos no eran reconocidos o no eran importantes para el resto.


Cuando se da esta situación, poco a poco y sin que nos demos cuenta, nuestro hijo empieza a censurar sus sentimientos negativos para no molestar, o deja de explicar sus preocupaciones para no sentir que es "ninguneado" (desde su forma de vivirlo), por el resto de la familia. Y al final de este proceso, si la historia sigue igual y no se pone solución, el resultado es que la comunicación con entres padres e hijos acaba en una o varias de las situaciones que hemos expuesto al inicio.


O sea, que, cómo puedes ver, no se trata de algo que suceda de la noche a la mañana, sino que es un proceso que va degenerando hasta que algún día nos damos cuenta de que nuestro hijo/a "ya no es el mismo" o que tiene respuestas o comportamientos que nos sorprenden negativamente. Una mala contestación, contestar con monosílabos, no contar nada... Pero el problema ya se estaba forjando mucho antes...



El principio de bienvenida


El Dr. Ray Castellino es un reconocido terapeuta californiano que se ha hecho famoso, entre otras cosas, por publicar los 8 principios de la comunicación saludable y positiva. Estos principios tienen el objetivo de crear un entorno terapéutico seguro y son herramientas que nos ayudan a conectar con nuestra esencia y a fomentar las relaciones saludables entre los miembros de la familia.


Creemos sinceramente que conocer y aplicar estos 8 principios puede cambiar la vida de las personas a mejor. Por eso hemos organizado un Taller Online en el que los explicaremos para ayudarte a mejorar la comunicación con tu hijo/a. Este taller empezará el próximo viernes 11 de junio y puedes RESERVAR TU PLAZA a través de este enlace: Inscripción al Taller "Mejora la comunicación con tu hijo/a"


Pues de estos 8 principios que veremos en el taller, el consejo que queremos darte hoy para que mejores la comunicación con tu hijo/a está relacionado con el primero: "El principio de bienvenida":


El Principio de Bienvenida nos invita a que todo miembro de la familia (madre, padre, hijos, hermanos...) se sienta bienvenido/a y que sienta que sus necesidades y sus dificultades o sus emociones y estados son bienvenidos y que no molestan. Que no eres malo/a y que hay un espacio en casa para todas tus necesidades, defectos y emociones, positivas y negativas. Que lo que te sucede y sientes es bienvenido y no pasa nada. No tienes por qué esconderte o tener miedo a mostrarlas.


Este principio nos invita a reflexionar hasta qué punto nosotros nos sentimos bienvenidos en nuestro entorno familiar y hasta qué punto damos facilidades al resto para que se sientan así.



El ejercicio práctico para mejorar la comunicación con tu hijo/a


Siguiendo el principio de bienvenida la comunicación aumentará muchísimo y potenciará las relaciones saludables en la familia. Lo que debemos hacer siempre son dos cosas:


1) Mírate a ti mismo/a

2) Observa lo que ofreces al resto

3) Establece relaciones

4) Actúa con consciencia



1r paso: Valora qué cosas de tus hijos no son bienvenidas para ti


Reflexiona sobre las cosas que te molestan, que no te gustan, que te irritan o que no soportas... El objetivo será poder disolverlo, pero necesitamos saber por qué me afectan tanto. (P. ej.: Las tristezas de mi hija no son bienvenidas, no me gusta que me las muestre y siempre le giro la tortilla). Esto lo hacemos inconscientemente, lo haces sin darte cuenta. Reaccionas. Un padre inconsciente reacciona, un padre consciente da una respuesta. Para que esto que no es bienvenido, pase a serlo, deberás VER porque te afecta.


Para conseguirlo, haz una lista (en columna) de las cosas que sientes que nos son bienvenidas de tu hijo/a para ti. Luego, al lado de cada una de ellas escribe como te hacen sentir y como actúas en cada caso.



2o paso: Descubre cómo te hacen sentir estas situaciones que no son bienvenidas y por qué


Haz una lista de lo que tu sientes o sentías y que históricamente no ha sido bienvenido de ti en tu familia. *También pueden ser dinámicas de la propia familia que afecten a todos los componentes. Haz memoria y piensa en todas esas situaciones en las que no te dejaban expresarte o que no te hacían todo el caso que tu necesitabas en ese momento. (En mi casa estaba prohibido enfadarse o estar cansada/o, por ejemplo...)



3r paso: Reflexiona sobre la conexión


Piensa que relación puede tener lo que a ti no te han permitido mostrar o has sentido que no podías mostrar con lo que ahora tu no permites o no das espacio a tu hijo/a para que lo muestre. Por ejemplo... "A mí no me escucharon y ahora mi hijo no me cuenta nada (Yo le escucho, pero ahora él no se comunica conmigo)"



4o paso: Pon en práctica el principio de Bienvenida


Ahora que entiendes mejor lo que ha sucedido o está sucediendo y lo que te ha pasado a ti mismo/a. Intenta ser mucho más consciente de las necesidades comunicativas de tu hijo/a y no reprimas su necesidad de expresar sus emociones, sentimientos o pensamientos negativos. Dedícale el tiempo y la atención necesarios para que cuando te los cuente se sienta arropado, importante y atendido.


De esta forma sentirá que su hogar y su familia sí que es un espacio seguro para expresarse y o bien los problemas de comunicación irán disminuyendo hasta desaparecer o, si aún no los tienes, contribuirás muchísimo a evitar que aparezcan.



Esperamos de todo corazón que este conocimiento sea de tu interés y utilidad y que, con consciencia, puedas aplicar este principio a tu vida ya que, poco a poco, a medida que más personas van añadiendo la Educación Emocional a sus vidas, los problemas emocionales de la sociedad podrán ir disminuyendo. Y el día en que este conocimiento se imparta en las escuelas, que es algo que des de la Academia Despegamos siempre defenderemos, comportará una revolución muy positiva para nuestra sociedad. No tenemos duda de ello.


Muchas gracias por tu tiempo y hasta la próxima. :)




Marc Rojo y Daniel Olivares

Co-fundadores de la Academia Despegamos

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